El show de Fantomaz – Capítulo 24

Por Carlos Torres

EN NUESTRO CAPITULO ANTERIOR: La amenaza de Bella Julliet ha sido neutralizada, pero quedan muchos detalles por aclarar. Una misteriosa mujer ha estado vigilando a nuestro héroe.

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INICIO CAPITULO 24 – FINAL

La Comandante Marie Gerard tardó horas en llegar al castillo Ludovic junto con su padre, el inspector Gerard, Antonín y una docena de patrullas.  Un aviso de un robo de Fantomas en Lyon provocó que movilizara una enorme cantidad de fuerzas policíacas. Eventualmente la comandante sería informada que había sido una artimaña de Julliet para que la mayoría de la policía estuviera en otro lugar y no interrumpiera el gran final de su obra siniestra. Además, su equipo de producción había avisado a la policía que ocurrirían explosiones en el castillo para que los gendarmes no sospecharan.  Los reporteros del Galaxie 33 llegaron al lugar casi al mismo tiempo que la policía.

La escena era silenciosa en el castillo. Los técnicos se marcharon, sospechaban que no les pagarían y se llevaron todo el equipo que pudieron como pago.  La gran mayoría de los mercenarios estaban tirados en el patio interior, atontados.  Tardarían varias horas en despertar. Los que estaban despiertos estaban mal heridos.  Los muertos no tenían mucho que decir.   Fantomas y su grupo ya se habían ido hace varias horas.

Antonín entrevistó a muchos soldados.  Ninguno pudo dar una descripción útil de lo que pasó.  Marie estaba contenta al capturar a tantas personas, buscadas por la justicia de Francia y de 11 otros países. El inspector Gerard y Antonín incautaron los videos de las cámaras cinematográficas. Las torturas a Wagner y otros estaban claramente expuestas.  El asesinato de Oliver Trudeau por parte de Bella Julliet fue captado por tres cámaras distintas.  Un video dice más que mil palabras.

En el calabozo y en el cuarto de Lea Julliet varios de los cadáveres estaban mutilados.  Ya el inspector sospechaba la razón, era una leyenda entre el hampa de París.  Aquel criminal que tocaba de forma impropia a alguna de las ayudantes de Fantomas perdía sus dedos, vivo o muerto.  Gerard lo había visto más de una vez.

A orillas de la carretera que conducía al castillo la policía encontró al grupo de exasistentes de Bella Julliet.  Todas fueron llevadas al hospital.  Ciertamente las heridas por las angustias mentales de su cautiverio tardarían más en sanar que sus golpes físicos.  Las asistentes indicaron a la policía que la puerta de la celda se abrió sola y que una voz les decía por donde escapar.  Alucinaciones masivas, sin duda.  Nada que pudiera servirle de mucho a la comandante.

Reuben Wagner estaba herido, pero vivo.  Contó con lujo de detalles su participación en la serie de Fantomaz y como había sido torturado por Bella Julliet y su grupo.  Sin duda sería el testigo estrella en el juicio. Gerard intentó implicar a Fantomas en un intento de asesinato del famoso actor pero Wagner indicó que en el último segundo había movido su cabeza de perfil para que la bala rozara su frente como en la clásica película “Finales Mortales”.  Solo un experto tirador habría logrado esa hazaña. Fantomas había salvado su vida y así lo contó en entrevista exclusiva a Fandor del Galaxie 33.  Eso no le gustó al inspector para nada.

A Bella Julliet la encontraron encadenada en el altar de sacrificio que había preparado para Piscis.  Trató de hacerse la víctima pero los testimonios de Wagner y otros la hundieron.  La foto de Gerard y Gerard colocándole las esposas recorrió el mundo entero. Nunca se encontró el cuerpo de Fantomaz. Solo manchas de sangre por toda la muralla del castillo Ludovic.

El arresto de Bella Julliet fue primera plana en todos los periódicos de Francia y en muchos otros alrededor del mundo.  El Galaxie 33 en especial destacó positivamente la participación del inspector Gerard, para variar.  Secretamente el inspector estaba satisfecho.  El personaje de la Inspectora Gerardini lo había considerado como un insulto personal y se dio el gusto de el mismo echarla a una celda. Muchas fotos se tomaron de ese momento. Un poco de prensa positiva siempre ayudaba. A su hija le gustó esa parte. Su odio hacia Fantomas solo era superado por su amor a su padre.

Un caso claro y una victoria para los Gerard.  No atraparon a Fantomas esta vez, pero habrían otras oportunidades.  Como decía el inspector, solo necesitaba ganar una sola vez.

Seis días después una figura femenina caminaba firmemente por los pasillos de una moderna mansión.  Una mujer sumamente alta y delgada, su pelo negro lo tenía recogido de forma cónica, lo que le daba un aire de diosa egipcia muy particular. Sus gafas negras ocultaban sus intensos ojos azules y su mirada fría y calculadora. El elegante estilo de su vestimenta de camisa blanca, chaqueta azul y falda del mismo tono de la chaqueta la colocarían como una mujer de negocios.  Los modistos sabrían que la ropa que llevaba costaba al menos 11,000 euros. Su reloj era de oro y diamantes, de la exclusiva marca Cartier, de un diseño único en el mundo. Un collar de finas y enormes perlas adornaba su cuello.  Los zapatos eran también de diseñador y costaban una fortuna.  Solamente una millonaria o una alta ejecutiva corporativa podría darse el lujo de vestir así.

La mansión por la cual caminaba también era lujosísima.  El piso era del más fino mármol.  Las paredes tenían cuadros que ocuparían lugares prominentes en los mejores museos del mundo.  El estacionamiento estaba lleno de los autos deportivos más lujosos. Sus ocupantes no escatimaban en costos para tener lo mejor de lo mejor.

Paso a paso la dama siguió su camino para encontrarse con su objetivo, al cual no veía en persona desde hacía varias semanas. Lo halló en el primer lugar que buscó, acostado en un sillón, vestido solo con un pantalón corto negro, tomando vino y leyendo al lado de una enorme piscina rodeada de palmeras.  A su lado habían alrededor de una docena de hermosas chicas en reveladores trajes de baño, dispuestas a complacer a su jefe en todo.  La fantasía hedonista de muchos.  La mujer no se sorprendió por ese detalle.  Después de todo, ella había reclutado a la gran mayoría de ellas.

Al ver a la dama el hombre soltó su libro y su copa de vino.  La fémina que acababa de llegar merecía y exigía su total atención.  Las chicas alzaron la mirada y sonrieron.  Hasta el gato Yago se asomó. La recién llegada era conocida por todos.  Era la directora de operaciones del Refugio y líder del Zodiaco.

“Bienvenida Andrómeda.  Por favor, acompáñenos,” dijo Fantomas.

La elegante dama soltó su maletín ejecutivo de piel al lado de una de las sillas de la alberca, se quitó la chaqueta y las gafas y se sentó frente a la Amenaza Elegante.  Yago no se acercó a Andrómeda, ya ella le había advertido lo que pasaría si le llenaba de pelos de gato sus trajes de negocios.  La mascota de Fantomas sabía, como todos en el Refugio, que desobedecer a Andrómeda implicaría pagar un alto precio. Las chicas empezaron a salir de la piscina para saludar a su compañera, luego se sentaron alrededor de ella y de Fantomas.  Estaban deseosas de saber que Andrómeda había hecho desde su última visita.  Todas menos una.

Piscis no se alegró.  Una visita de Andrómeda sin avisar significaba problemas para alguien, o para todos.  Ya la directora de operaciones no estaba día a día en el Refugio, se pasaba viajando en misiones cuyos objetivos solo ella y Fantomas conocían.  Pero nadie dudaba de que Andrómeda seguía ejerciendo un poder inmenso en las operaciones del Zodiaco y por ende, sobre Fantomas..

“¿Cómo se sienten?” preguntó Andrómeda, en un tono preocupado, dirigiéndose a Piscis y a Fantomas.  Sabía que ambos habían sido golpeados severamente durante la aventura en el castillo Ludovic.  Era rarísimo ver a Andrómeda con esa cara cuasi maternal, especialmente para Piscis que había tenido numerosos roces con ella en el pasado.  Aún con sus diferencias todas eran hermanas dentro del Zodiaco y sentían genuina afección entre ellas. Quizás Piscis se había equivocado en el motivo de la visita de Andrómeda. Quizás el motivo era conocer en persona el estado de salud de ambos.

“Mucho mejor, con las medicinas que nos recetó Libra y el cuidado y los mimos de estas hermosas enfermeras estamos en pronta recuperación,” dijo Fantomas.

“Por supuesto. Claro que solo un idiota sería capaz de arriesgar esa recuperación para ir a robar el diamante Nehru en Barcelona esta semana, ¿Verdad? ¿Mmm?” dijo Andrómeda, con su mejor imitación de una dulce mirada, moviendo su cabeza juguetonamente.

Fantomas quedó sin palabras.  Si había pensado robar el diamante, pero solo, sin ninguna de las chicas.  Apenas se había enterado de que estaba en España.  No se lo había dicho a nadie, ni a su gato. Andrómeda era bruja, era la única explicación de que lo supiera.

La compasión en los ojos de Andrómeda cesó.  Una descripción más efectiva sería decir que su cara era ahora dura como granito y que salieron relámpagos de sus pupilas, por lo menos así lo recordaría Piscis.

“Ja, lo sabía. No tiene que decir nada.  No se preocupe acerca de ese trabajo. Considérelo cancelado, efectivo inmediatamente. Y si tenía otras salidas en mente también están suspendidas. De hecho, ya hablé con Scarlett y Shonda.  Ambas quieren que esté en sus mejores condiciones. Ninguna de las dos quiere a un Fantomas desgastado y sin fuerzas físicas en sus citas. ”

En ese momento Acuario, apenas cubierta por su tanga azul, regresó de la bodega con varias botellas de vino.  Un buen momento para aliviar la tensión que estaba próxima a surgir.

“Si sabías que el señor Fantomas necesita tomar un descanso debiste aprovechar y tomarte unas vacaciones tú también Andi.  No tendremos tanto trabajo y tú siempre estás demasiado tensa.  Esos viajes están matando tu escaso sentido del humor” dijo Acuario, mientras le vertía una copa a su amiga.

Andrómeda agradeció la bebida, que ciertamente le hacía falta.

“Ustedes son las que me matan con sus líos. No puedo tener vacaciones si tengo que resolver sus problemas. Y menos en las condiciones en que están ahora el señor Fantomas y Piscis. Son capaces de huir de ustedes, pero yo conozco todos sus trucos.  De mí no escaparán,” dijo Andrómeda, señalándolos.

Fantomas iba a protestar, pero era cierto que necesitaba el descanso, así que calló.

“Por otro lado, estoy algo decepcionada con usted, señor Fantomas. Me interesa saber como enredó este asunto de un patético programa de televisión de forma tan dramática,” contestó Andrómeda, totalmente seria.

Fantomas sonrió con el regaño. Andrómeda era una de las pocas personas que se atrevía a amonestarlo en público.  Junto con Piscis y el resto de las chicas la Amenaza Elegante informó a Andrómeda lo que había pasado en relación al caso del show de Fantomaz. Andrómeda no decía nada, solo absorbía los datos que el grupo le brindaba.

“Así que desde el principio todo fue un plan de Bella Julliet…” dijo Andrómeda luego de oír los relatos de Fantomas y del Zodiaco.

“Desde el principio. Debido a su edad y mal genio no la contrataban para los papeles que ella quería.  Se le ocurre hacer la serie de televisión de Fantomas, pero le pone la Z al final para registrarlo como marca y de paso insultar al señor Fantomas” dijo Acuario, llenando nuevamente la copa de vino de Andrómeda a ver si se calmaba un poco.

“Su novedosa idea era filmar mis robos.  Ella los editaría y los usaría como parte de la serie. Pero aún así necesitaba mucho dinero y un actor principal.  Contrata a Reuben Wagner ofreciéndole millones…” dijo Fantomas.

“Pero en el vagón de Bella encontré documentos que me dieron a entender que el plan era financiar parte de la producción cobrando el seguro de la muerte de Wagner” dijo Piscis.

“No solo eso, ella contactó a varios millonarios que habíamos robado y estos le ofrecieron un gran botín a cambio del deceso del señor Fantomas” dijo Leo.

“Entiendo, recibiría la recompensa de los millonarios, el seguro, mas las ganancias de la serie.  Y el Zodiaco como actores gratuitos en su libreto,” dijo Andrómeda.

“Muerto Reuben Wagner, quedaría solo la Inspectora Gerardini, vengadora de la muerte de su esposo Fantomaz.  Una serie para ella sola, con la posibilidad de hacer películas para cine también” dijo Piscis.

“Así es, antes nadie quería trabajar con ella.  Si lograba eliminarme se convertiría en la policía de ficción más exitosa. Le lloverían los contratos y su fama sería enorme.  Y estuvo muy cerca de lograrlo” dijo Fantomas.

Andrómeda cruzó sus piernas en la otra dirección mientras tomaba otro sorbo de su copa de vino. Hubo silencio en el grupo.  La directora de operaciones comenzó a sonreír, un gesto que no pasó desapercibido por nadie.  Algo estaba tramando.

“Creo que es el momento de decirles que yo quise venir en persona para agradecerles por su ayuda, en especial a una de ustedes. Gracias a su participación mi plan fue un éxito.”

“¿Tu plan? ¿Cual plan, de qué rayos hablas Andrómeda?” preguntó Piscis, totalmente sorprendida.  Fantomas tampoco sabía de que estaba hablando. Acuario creía que la operación solo había sido planeado por ella.

“Creo que nos debe una explicación, Andrómeda” dijo Fantomas.

“Ustedes fueron manipulados por Bella Julliet para ser actores en su plan, pero yo pensé que también el Zodiaco podía ser manipulado para ejecutar otro plan.  Mi plan. Y aquí tengo la prueba de mi éxito.”

Andrómeda buscó unos papeles en su maletín que le entregó a la Amenaza Elegante.

Fantomas examinó los documentos.  Las chicas estaban muriéndose de la curiosidad.  Algo tramaba Andrómeda, otra de sus artimañas.

La Amenaza Elegante tiró par de carcajadas mientras los leía.  Luego de terminar con su lectura con una sonrisa se los devolvió a Andrómeda.

“Chicas, les presento a Andrómeda, nueva presidenta y principal accionista de Fantomaz S.A. Ya entiendo perfectamente. La felicito, logró lo que quería, sin ayuda mía y usando el dinero de otro para su beneficio.  No está mal.”

“No.  No y mil veces no. No puede ser” dijo Piscis. No podía aceptar un resultado así, después de todo lo que ella había sufrido en esta operación.

“Si puede ser Piscis.  Según estos papeles, bajo el sistema legal de Francia y el tratado de propiedad intelectual de Berne, el nombre de Fantomaz y todas sus variantes le pertenecen a ella, incluyendo los personajes del Zodiaco” dijo la Amenaza Elegante.

Las chicas se quedaron con la boca abierta ante la audacia de Andrómeda.

Andrómeda prosiguió.

“Todo esto comenzó porque el señor Fantomas no podía controlar su nombre por la vía legal. Una solución que todos ustedes descartaron rápidamente.  Cuando me enteré del caso eso era exactamente lo que yo quería lograr, usando mi identidad de Alexandra Valmont, billonaria. Thorpe no quería venderme la compañía, obviamente influenciado por la Julliet. Cuando me entero del secuestro de Piscis y del plan de Acuario sabía que el Zodiaco causaría el mayor caos y daño a la propiedad posible como es su costumbre en sus operaciones desde que no estoy aquí todos los días.”

“¡Hey…!” protestó Acuario. Piscis prosiguió.

“Sabes que es cierto, querida.  Claro, no hacia falta mi intervención en esa fase de la operación. Empecé mis movimientos para quedarme con todo.  Un fraude que hice en Italia me sirvió para financiar la compra de la corporación Fantomaz, no quería gastar mi dinero si otro lo podía pagar por mí. Antes de que salieran al castillo llamé a Leo y le pedí que se asegurara de que Thorpe quedara vivo pero herido.  Ella le rozó un tiro en su pierna y el miedo se apoderó de él. Fue fácil convencerlo de que la mejor opción que tenía era vender. De hecho, me lo suplicó. Para cuando la policía soltó a Thorpe ya tenía el documento de venta listo para su firma. El había declarado la compañía en quiebra, como le aconsejé. Compré todo por un precio ínfimo.  Thorpe teme que lo demanden como parte del proceso.”

Andrómeda saboreaba su vino y su victoria mientras se dirigía a Piscis.

“En especial quiero darle las gracias a Piscis, por dejarse secuestrar por decimoquinta o decimosexta ocasión.  Ah, son tantas las veces que he perdido la cuenta. Si no te hubieran capturado el señor Fantomas y Acuario habrían hecho un plan menos destructivo y Thorpe quizás hubiera seguido adelante con la serie.  Seguramente me hubiera costado más dinero.  Alzo mi copa en honor a ti Piscis, la mas secuestrable de nuestras agentes.”

“Ohhhh, como te odio” dijo Piscis.  Ya sabía porque Andrómeda estaba aquí, en persona.  No para saber el estado de salud de Fantomas y ella.  No para saber más de la operación.  No para informarles que era dueña de Fantomaz S.A.

Andrómeda había llegado al Refugio para burlarse de Piscis.  Nadie podría convencerla de lo contrario.

“¿Cual es la molestia, mi pecesita?  Cierto es que tan pronto supe que estabas trabajando de encubierta te iban a secuestrar, pero también sabía que te ibas a liberar tú misma e ibas a causar destrucción masiva en contra de esos patanes.  Que era lo que yo necesitaba para mi plan, por supuesto.  Estoy reconociendo tus talentos, querida” dijo Andrómeda.

“Ohhhh, te sigo odiando Andrómeda” contestó algo menos molesta Piscis.

Andrómeda estaba complacida por la reacción de Piscis.  Ah, nada como los pequeños placeres, pensó.

“Ahora nadie podrá usar la imagen del señor Fantomas o del Zodiaco. El que se atreva a hacer imitaciones del señor Fantomas o del Zodiaco para cine, TV o historietas se enfrentará a mí y a mis abogados,” dijo orgullosamente Andrómeda.

“Una suerte peor que la muerte” dijo Acuario, riendo.

Fantomas tuvo la última palabra.

“Espero que a nadie se le ocurra. Por mi parte prefiero enfrentarme al inspector Gerard, los policías de la televisión son demasiado peligrosos, ¡ja, ja, ja!”

FIN – EL SHOW DE FANTOMAZ

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El show de Fantomaz – Capítulo 23

Por Carlos Torres

EN NUESTRO CAPITULO ANTERIOR: El ataque del Zodiaco en contra de Bella Julliet ha comenzado. Luego de los disparos de Leo ella ve horrorizada como Fantomas y su rival caen por el borde de la muralla del castillo.

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INICIO CAPITULO 23

Acuario empezó a gritarle a Leo por el comunicador para tratar de calmar a la española, que estaba histérica.

“¡Contrólate Leo!  Libra, Escorpio, ¿cual es su estatus?”

“Estamos en el sector 14.  Ya terminamos con nuestros explosivos” dijo Escorpio.

“Muévanse al sector 15 y busquen al señor Fantomas.  Posiblemente ha caído del borde de la muralla.  Verifiquen.”

“Entendido” dijo Escorpio, sin ningún trazo de emoción.

Acuario todavía oía los sollozos de la española por su comunicador.

“Leo, escúchame, te necesito, ahora más que nunca. Dame siete objetivos.  Protege a nuestras hermanas.  Solo tú puedes hacerlo.”

La chica secó sus lágrimas, cargó su rifle y apuntó.

“Entendido” dijo Leo. No sabía si su querido Fantomas estaba vivo, pero sus amadas hermanas necesitaban su ayuda.  Su mira telescópica las podía detectar mientras corrían entre los guardias con sus trajes refractores. Leo y su rifle nuevamente comenzaron a rugir.

Acuario no podía darse el lujo de llorar, ni de gritar.  Ella estaba a cargo de la misión, las otras chicas dependían de ella.  Además  ella había visto a Fantomas librarse de riesgos peores.  El estaba vivo.  Lo sabía.

La Amenaza Elegante no la había defraudado.

Fantomas estaba usando las fuerzas que le quedaban para agarrarse del borde de la pared exterior del castillo.  Sabía que no duraría mucho en estas condiciones.  Todo su esfuerzo se concentraba en sobrevivir.

Era extraño lo que pasó.  Fantomas estaba lanzando su último puño contra su rival cuando de pronto sonaron unos disparos.  El luchador cayó primero.  Fantomas no pudo pegarle, al conectar su puño solo al aire su impulso lo llevó también sobre el borde del castillo.  Solo sus grandes habilidades atléticas y su instinto lo salvaron.

Fantomas estaba lleno de sangre.  ¿Suya?  ¿De su rival?  No lo sabía.  Lo importante era no soltarse.

Con las fuerzas que le quedaban logró finalmente escalar la muralla y regresar al castillo. Sin pensarlo se acostó en el piso, solo oía explosiones.  Esperaba que ese fuera la ejecución del plan de Acuario.  Su comunicador fue destrozado por la pelea, así que no podía verificar ese dato, ni decirle a las chicas que continuaba con vida.  No podía descansar mucho, así que se rebeló contra los deseos de su cuerpo y se levantó a acabar este asunto de una vez y por todas.

Finalmente Fantomas localizó a Bella Julliet.  Estaba en la tarima que había mandado a construir con el propósito de matar espectacularmente a Piscis para el final del show.  La actriz era un mar de histeria ante el caos que estaba ocurriendo.  Su ejército estaba cayendo al piso como moscas.  Los técnicos corrían hacia la salida. Solo unos pocos continuaban filmando.

Bella tenía una pistola y se la estaba apuntando a su propio corazón.

“¡Fantomas! Me lo ha quitado todo, maldito. Solo me queda una muerte memorable”

Bella se refería al grupo de explosivos de la tarima, que por su localización no habían podido ser desactivados.  Eran suficientes para liquidar a muchas personas en un radio de 100 metros. Y si Bella moría se activarían automáticamente por el transmisor sobre su pecho.

“El show ha acabado Madame.  Suelte el arma,” dijo Fantomas.

“Esto acaba cuando yo lo diga.  Yo soy Bella Julliet.  Yo soy la estrella.  Los demás no me importan.  Yo soy inmortal.”

“No lo haga Madame” le advirtió Fantomas.

Bella estaba con los ojos desorbitados.  Estaba decidida a hacerlo.  Un suicidio memorable.

“No puede ganarme Fantomas.  Morirá conmigo. Solo si me golpea puede impedir mi fin. Y eso liquidaría su imagen de caballero.  Una mancha peor que la muerte. ¡ja, ja, ja!”

“Yo jamas golpearía una dama”  afirmó Fantomas.

Hoy no tendría la oportunidad para hacerlo.

Ante la sorpresa de todos un puño corta el aire y noquea a Bella Julliet al instante. La responsable se quitó su máscara para decir unas palabras.

“Afortunadamente yo no tengo ese problema.  Y te mereces eso y más”

Fantomas no se esperaba esto.

“¿Piscis?”

“Gracias por venir a rescatarme, señor Fantomas” dijo la chica del Zodiaco.

“Creo que soy yo quien fui rescatado hoy.  Le debo la vida” dijo la Amenaza Elegante.

“Mmmm, ya encontraré alguna forma de pago” dijo Piscis, abrazando a Fantomas

Fantomas le correspondió el abrazo.  No duró mucho.

Un minuto después las piernas de ambos colapsaron y cayeron al piso. El cansancio y el dolor ganaron la batalla a los ladrones.  Libra y Escorpio los encontraron uno al lado del otro, tomados de las manos.

En Italia una mujer estaba observando toda la acción gracias a las cámaras del satélite KH-24, colocado en el espacio en 2012 con fondos de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos.  La mujer no era parte de ese grupo, pero no tenía escrúpulos en usar sus juguetes para su uso personal.  Momentos después cerró su computadora.  Tenía una reunión en pocos minutos.  Luego continuaría observando, la dama sabía que el drama todavía no había acabado. Necesitaba conocer todo para el momento cuando estuviera de frente a Fantomas.

FIN CAPITULO 23

Continuar con el capítulo Final!

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El show de Fantomaz – Capítulo 22

Por Carlos Torres

EN NUESTRO CAPITULO ANTERIOR: Piscis al fin se encuentra con sus compañeras del Zodiaco.  Fantomas está peleando con un rival que lo tiene al borde de la muerte.

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INICIO CAPITULO 22

El castillo Ludovic tenía dos enormes torres, llamadas la torre negra y la torre blanca por el color de sus paredes externas.  Fueron construidas en 1636 para servir de punto de vigilancia y así divisar cualquier ejército que intentara atacar el castillo por sus lados norte y sur.  Las torres ofrecían además una excelente vista de todo lo que pasaba en el patio interior del castillo.

Acuario ya había llegado a la torre blanca.  El traje le permitió hacerlo sin ser vista y las garras en los guantes, rodilleras y botas hicieron el escalamiento una tarea rápida. Al llegar al miradero de la torre rápidamente empezó a desempacar su equipo.  En minutos había instalado unas micro cámaras que le permitían ver varios sectores del castillo usando una computadora tipo tableta.  En unión a las cámaras que sus compañeras habían instalado Acuario tenía ojos en los lugares más importantes del castillo.

Hora de comunicarse con el Zodiaco.

“¿Sagitario?”

“Estamos listas”

“¿Escorpio?”

“Listas”

“¿Virgo?”

“En posición.”

“¿Géminis?”

“Nacidas listas” dijeron a coro las gemelas.  Acuario sonrió.  Las Géminis habían sido criadas en Hollywood y tenían una enorme experiencia en los explosivos usados en este tipo de producciones.  Su ayuda fue invaluable en el plan.

“¿Leo?”

En la torre negra Leo ya había desempacado su nuevo juguete, un rifle de francotirador CheyTac Intervention.  Con un rango efectivo de 2,300 metros, el rifle le permitía llevar una bala a cualquier lugar del castillo a la vista de la torre negra.  Leo cargó el rifle, se paró y apuntó a su primer objetivo.  Ya estaba lista.

“Cuando tú quieras, mi dulce amor” dijo sensualmente por el comunicador.

Acuario no tenía el tiempo para reírse o enojarse con las ocurrencias de Leo.  Era tiempo de actuar. Con solo tocar un botón virtual en su tableta Acuario apagó toda la electricidad del castillo, incluyendo las plantas de emergencias .  El castillo Ludovic quedó sumido en un manto de oscuridad.  El caos apenas empezaba.

“Géminis, comiencen con los sectores 12 y 14.  Suavemente.  Leo, neutraliza siete objetivos”

Los guardias trataron de usar sus teléfonos para iluminarse.  Unos pocos soldados tenían linternas, la mayoría no tenían baterías.   Segundos después los soldados comenzaron a oír las primeras explosiones.

“¿Quién dió la orden de activar los explosivos?”  gritó uno de los mercenarios.

“¡No fui yo Sargento!” dijo uno de los soldados

“Eres un imbe…”

El sargento no pudo terminar la oración.  Un disparo explotó la linterna y terminó atravesando su bota.  El dolor era indescriptible y se desmayó.  Seis gritos mas se oyeron.  Los soldados entendieron y apagaron los teléfonos y las escasas linternas.  Estaban bajo ataque.

“Tu turno Escorpio” dijo Acuario.

Las explosiones continuaron.  El plan de Acuario no solo era neutralizar los explosivos, era que las detonaciones funcionaran a su favor,  Varias bombas de gas adormecedor también eran esparcidos entre los mercenarios.  Los soldados caían como moscas.  El pánico empezaba a apoderarse de ellos. Su ventaja numérica era ahora su mayor debilidad.  Se enfrentaban a un enemigo que no podían ver, ni sabían cuando atacaría.  El control se les había ido de las manos.

Leo seguía disparando, buscando a los soldados de mayor rango.  Sin gente que les diera órdenes el descontrol sería mayor.

De pronto dos figuras inusuales se presentaron en su mira telescópica.  Eran Fantomas y Fantomaz. Estaban luchando en el borde de la muralla.  Una batalla a muerte.

Leo no esperó por instrucciones.

“Nadie ataca a mi guapo señor Fantomas sin pagar un precio,” dijo la chica española mientra apretaba el gatillo.

Dos balas calibre .408mm surcaron el cielo a una velocidad casi instantánea.  Dos balas dieron en sus objetivos, una en el cráneo y otra en el medio de la espalda del falso Fantomaz.  Pero ambos hombres cayeron hacia el abismo.  Demasiado tarde se dió cuenta Leo de las consecuencias de su acción.

“¿Qué he hecho?” gritó Leo.

“¿Qué te pasa?” preguntó asustada Acuario.

Leo soltó el rifle y gritó por el comunicador.

“¡Lo maté!  ¡Maté al señor Fantomas!”

FIN CAPITULO 22

Continuar con el Capítulo 23

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El show de Fantomas – Capítulo 21

Por Carlos Torres

EN NUESTRO CAPITULO ANTERIOR: La batalla sin tregua de Fantomas versus Fantomaz ha resultado en la caída de ambos guerreros.  Mientras tanto Piscis, luego de liquidar a varios guardias es nuevamente capturada por una misteriosa mujer.

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INICIO CAPITULO 21

Este no era el día de suerte de Piscis.

Había logrado escapar de un combate mortal con uno de los guardias de Bella Julliet para ser atrapada nuevamente.  Y las fuerzas para continuar peleando le estaban faltqando. Estaba sumamente adolorida por el tratamiento recibido durante su secuestro y por las peleas con los guardias.

La persona que le había agarrado los brazos por su espalda sabía lo que estaba haciendo, un poco de presión adicional y los dislocaría. Piscis trataba de zafarse, pero era imposible.  La llave que le estaban haciendo en los brazos era perfecta. Sus nuevas carceleras no eran aficionadas. Estaba atrapada por fantasmas, gente que no veía pero sin duda estaban ahí. La pistola que estaba contra su cuerpo se sentía demasiado fría y real, aunque no la veía.

Piscis pensaba que eran al menos tres personas, una que la mantenía agarrada por atrás, otra la sentía a su lado izquierdo y la tercera estaba al frente suyo apuntándole con una pistola, mientras continuaba jugando con sus senos. La que jugaba con su cuerpo definitivamente era una mujer por la forma y tamaño de sus manos.

“Te ves preciosa, te voy a dejar así, amordazada y atada en mi cuarto, desnuda, mientras yo limpio mi rifle y mis pistolas, luego pensaré en que nos podemos entretener juntas, mmmm, que te parece” dijo la mujer, susurrándole al oído.

“¡MMMFF!” Piscis estaba realmente asustada.  ¿Como pelear contra tres fantasmas?

“Es suficiente, suéltenla” dijo una voz, que al igual que la de la mujer estaba siendo disfrazada por un micrófono, seguramente algún tipo de aparato distorsionador para que no la reconocieran.

Los fuertes brazos que sujetaban a Piscis la liberaron.  La fría punta de la pistola no solo seguía ahí, zigzagueó todo el escote de la agente de Fantomas para luego regresar a su mentón. Piscis no se atrevía a moverse todavía.  Las otras personas podrían estar apuntándoles también sin ella saberlo.

“Sé que no la vez, pero mi pistola es bastante real.  No te voy a soltar hasta que hagas algo para mí.  Algo que me va a dar mucho placer. Si no sigues mis instrucciones tus exquisitas proporciones van a sufrir.  ¿Vas a obedecer?” dijo la voz.

“Mmff” dijo Piscis, asintiendo con la cabeza y tratando de sonar sumisa mientras pensaba que hacer.

Luego Piscis sintió cuando la persona a su lado le echó la mano sobre el hombre, cambió su tono de voz y dijo una sola palabra.

“¡Sonríe!”

El pasillo se iluminó por un flash de un teléfono móvil. Piscis quedó ciega por la luz.  Logró ajustar su visión y pudo ver quien estaba a su lado.  Y la conocía. ¡La persona a su lado era la sonriente Leo, tomando un selfie!

Ante Piscis dos figuras comienzan a materializarse, como si fueran fantasmas que se convertían en seres de carne y hueso.  Eran dos mujeres vestidas totalmente de negro y enmascaradas las que acompañaban a su amiga Leo.  Las chicas removieron sus máscaras, Acuario y Virgo. Sin duda el Zodiaco había llegado. Virgo comenzó a trabajar para abrir la cerradura de la mordaza de su amiga.  Leo seguía tomando fotos. Acuario miraba a su amiga Piscis satisfecha.  Habían logrado uno de los objetivos principales de su plan, encontrar a Piscis.

Finalmente la mordaza de Piscis fue removida.  La chica abrazó a cada una de sus tres hermanas del Zodiaco, la emoción es grande entre las agentes y sí, se derramaron lágrimas. Muchas.

Virgo iluminaba la cara de Piscis con una linterna mientras Acuario le limpiaba su cara y examinaba sus heridas de la pelea.

“Caramba Leo, podía haberte atacado. ¿Te hacía falta ponerme la pistola en la cara? ¿Y pasarme la mano? ¿Y de donde sacaste eso de exquisitas proporciones?”

Leo sonrió.

“En verdad no hacía falta, pero caramba, fue divertido. Una pequeña broma, para aliviar la tensión. Y te asustaste, no lo niegues. Además, me desquité de lo que me hiciste en el Cairo, ¿te acuerdas cuando el Faraón Dorado me había envuelto como una momia y tú en vez de soltarme rápido me hiciste lo mismo?”

“Si, pero lo hice para distraerte mientras Capricornio desarmaba las bombas que el Faraón te había puesto…”

“Excusas.  Y de verdad creo que tus proporciones si son exquisitas, Piscis. Oh si,. ¡Yum!” dijo Leo.

“Ay Leo, tu siempre…” dijo Piscis.  Hasta los comentarios frecuentemente extraños y fuera de lugar de la melenuda española le habían hecho falta.

“Vamos Leo, ya tuviste tu diversión, sigamos con la misión” dijo Acuario.

Piscis solo veía a tres de las chicas.

“¿Y el resto de las muchachas?”

“Trabajando por todo el castillo” dijo Virgo mientras rompía los aros de las esposas de Piscis con sus herramientas.

Piscis le explicó a sus hermanas zodiacales la localización de las asistentes de Julliet. A su vez Acuario  le indicó a Piscis donde estaban el resto de las chicas.

“¿Y cómo pudieron entrar?” preguntó Piscis.

“Hay un túnel secreto que usaba el conde Ludovic en 1875 para recibir las visitas de sus amantes.  Sus sucesores lo han usado para propósitos similares.  Julliet no lo conocía, pero yo si estudié la historia del castillo” dijo Acuario.

“Wow” fue lo único que contestó Piscis.

“Virgo, dale la máscara extra a Piscis, debemos continuar.  Te explico más durante el camino,” indicó Acuario.

Piscis se colocó la máscara, la cual contenía un visor que le permitía ver en la oscuridad y un transmisor con el cual podía comunicarse con el resto del grupo.  El resto de las muchachas se pusieron sus máscaras también, apagaron la linterna y continuaron avanzando por el pasillo del castillo.

“Chicas, el Zodiaco está completo, pueden saludarla pero en voz baja, cada grupo tiene sus asignaciones, sigan sus labores” anunció Acuario por el comunicador.

“¡Piscis!” “Hola Piscis!” “¡Yay Piscis!”  y otras muestras de júbilo de sus hermanas del Zodiaco por el comunicador  hicieron que la chica derramara otra lágrima.

El grupo continuaba avanzando. Piscis y Acuario a la cabeza, Virgo y Leo detrás.

Piscis no pudo evitar preguntar sobre los uniformes de sus compañeras.  Por la apariencia la tela parecía spandex. La base era negra, pero tenía unos extraños diseños alrededor de todo el cuerpo, parecían marcas tribales. Hasta las mochilas y la pistola de Leo tenían rasgos similares.

“Son el nuevo diseño de Sagitario.  Es un material que refracta la luz alrededor de nuestros cuerpos y nos hace a nosotras y nuestro equipo invisibles.  Tiene pequeñas garras retractables en los guantes y botas para escalar paredes.  No solo eso, hay otros aditamentos, cuando lleguemos al Refugio podrás usar el tuyo y verás. Creí que era un buen momento para probarlos en una misión y son un éxito.”

“¿Y cual es la misión?”

“Hay explosivos en todos lados, típico de un final de película de Hollywood. Nos dividimos en grupos para trabajar con ellos. La razón de llegar temprano era que imaginé que alguno no estarían listos, lo que afortunadamente ha resultado ser cierto en varios casos. Nuestra labor se hace más fácil y rápida.”

Acuario pausó por un momento.  Estaba captando las transmisiones de los mercenarios.  Su semblante bajo la máscara mostraba su preocupación. Hora de tomar una decisión.

“La situación está cambiando y debemos separarnos para avanzar.  Virgo, quiero que te encargues de los explosivos del sector 6 y luego usa tu equipo para que liberes a las personas en el calabozo.  Escóltalas para que escapen por el túnel. Yo me encargaré del sector 7 y luego iré a la torre blanca.  Leo, sube a lo más alto que puedas de la torre negra y prepárate. Al resto del Zodiaco, esperen mi orden para iniciar el plan. Hora de desaparecer chicas.”

Acuario tocó un botón en su cuello para activar su traje refractor.  En segundos había desaparecido, al igual que Virgo y Leo.

“¿Y yo?” preguntó Piscis.

La voz de Acuario retumbó en los oídos de Piscis.

“Una misión vital.  Te toca salvar al señor Fantomas. Una vez lo tengas llámanos por el comunicador y te indicaremos la salida más rápida. Sospecho que debe estar en tremendo problema.”

En eso Acuario no exageró.  Fantomas se encontraba luchando por su vida.

FIN CAPITULO 21

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El show de Fantomaz – Capítulo 20

Por Carlos Torres

EN NUESTRO CAPITULO ANTERIOR: Piscis ha vencido a los guardias del calabozo, pero un balazo en la cerradura le impide sacar a las prisioneras.  Su intento de llegar al patio interior del castillo es interrumpido cuando es capturada nuevamente.  Fantomas se apresta a una nueva lucha por su vida.

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INICIO CAPITULO 20

Fantomas no se acordaba de cuando había sido empujado tan casualmente, como si fuera un juguete.  Ante sí tenía un enorme individuo, con músculos sobre músculos, una verdadera mole.  Una máscara exacta a la suya, pero en color negro ocultaba la faz del monstruo.

La Amenaza Elegante estaba acostumbrado a lidiar contra sus enemigos usando su inteligencia y astucia.  Necesitaría bastante de ambas ante un rival de tanto poder físico.

“¡Acaba con el impostor, Fantomaz!” gritaba la actriz Bella Julliet, motivada por su odio contra la Amenaza Elegante y por las cámaras que estaban filmando la acción.

“Te destruiré, ¡farsante!” dijo el musculoso Fantomaz al moverse sorprendentemente rápido hacia donde había dejado tirado a la Amenaza Elegante.

Todo era claro para nuestro héroe.  Esta criatura es producto de las maquinaciones de Bella Julliet.  Un rival diseñado para las cámaras.  Un vengador de la muerte de Reuben Wagner, provocada por el propio Fantomas para seguir el libreto de una sola persona.

Bella miraba, altamente satisfecha.  Era una lástima que el escenario de chica en peligro no pudo ser montado por falta de tiempo, pero la muerte de Wagner le gustó. A Piscis podría matarla más tarde y añadirla al final del show, pensaba.  Todo se podía arreglar en postproducción.

Ella ni sabía quien era el hombre detrás de la máscara de Fantomaz.  Un luchador lleno de esteroides que había matado a su familia en un ataque de rabia y estaba huyendo de la ley.  El peón perfecto.

Luego lo mandaría a matar.  Ni Fantomas ni Fantomaz serían las estrellas.  Solo podía haber una estrella. Y esa estrella es y será Bella Julliet.  Mietras tanto, disfrutaría de ver como ambos se despedazaban.

Fantomas se quitó la chaqueta para poder pelear más cómodo. Estaba adolorido en la espalda y también en el cuello.  La Amenaza Elegante ignoró el dolor y se preparó para el siguiente ataque de la bestia.

El falso Fantomaz luchaba como un toro y tenía la fuerza de un animal.  Trató de embestir a Fantomas y la Amenaza Elegante apenas logró esquivarlo.  Fantomas quería retomar la iniciativa, tomó una piedra en cada mano y esperó al monstruo.  El ladrón logró acertarle con las piedras en el estómago al luchador, pero no lo detuvo.  Fantomaz logró conectar un puño a la Amenaza Elegante en plena cara.  Nuestro héroe sentía la sangre correr de su nariz.

No había descanso.  No había tregua.

El luchador solo gritaba, como perro rabioso.  Era imparable.

Ambos combatientes se estaban acercando a una de las paredes externas del castillo.  Fantomas se trepó en el borde de la muralla.

“Sígueme, si te atreves” dijo Fantomas.

El guerrero no dudó.  La pelea continuó con un riesgo adicional.  Si se tropezaban del borde podrían caer varios cientos de metros.

Un fino hilo de sangre ahora salía de la boca de la Amenaza Elegante.  Hasta su máscara tenía rasgaduras.

Los golpes y contragolpes seguían.  Ambos combatientes estaban exhaustos. Fantomas solo pensaba en un último ataque, no le quedaban muchas fuerzas.  Estaba seguro de que al menos tenía dos costillas fracturadas. El luchador continuó lanzando golpes con la fuerza de una máquina.  Fantomas hábilmente logró esquivar los puños de su enemigo y darle un puño al corazón que lo aturdió.

Los camarógrafos seguían filmando, tratando siempre de no interrumpir la acción. No tenían tiempo para pensar en el peligro alrededor de ellos.

El luchador escupió sangre sobre la cara de la Amenaza Elegante.  Fantomas sabía que lo había herido.  La pregunta era cuanto más tiempo podría aguantar.  Al final solo podía quedar un Fantomas.  Los camarógrafos no sabían cual de los dos sería el vencedor.  Continuarían filmando hasta que solo uno quedara de pie.

Truenos empezaron a retumbar por todo el castillo.  No, no eran truenos.  Eran explosiones.  Los mercenarios empezaron a correr de un lado para otro, sin saber a quien atacar.  Muchos técnicos soltaron lo que tenían en las manos y empezaron a correr.  Otros continuaron filmando. Bella corrió a ponerse a salvo.

Los dos enmascarados continuaron su batalla.  De pronto unos zumbidos casi imperceptibles entre el caos llegaron a los oídos de los combatientes.  El tiempo se detuvo para ellos. Y silenciosamente ambos enmascarados cayeron del borde de la muralla del castillo, hacia una muerte segura.

FIN CAPITULO 20

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El show de Fantomaz – Capítulo 19

Por Carlos Torres

EN NUESTRO CAPITULO ANTERIOR: Mientras Fantomas se prepara para otra pelea, Piscis es sorprendida por un soldado que ha descubierto que sus compañeros han muerto a manos de la agente de Fantomas.

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INICIO CAPITULO 19

Johan Kelvin estaba par de minutos retrasado en relevar a Hans de su puesto en el calabozo.  Una tarea algo aburrida, pero era mejor que oír los regaños de la Julliet.

Lo que encontró era inimaginable.  Su amigo Hans estaba tirado en el piso, su cabeza estaba grotescamente torcida en un ángulo que indicaba una severa fractura en el cuello.  El viejo Bernard también había muerto, víctima de un cuchillo en un ojo que todavía estaba botando líquido, su revista de crucigramas comenzaba a empaparse de sangre.  Y una mujer, una prisionera a juzgar por la mordaza que todavía sellaba su boca, estaba en el medio del calabozo.  Sin duda ella había sido la culpable de todo.

Johan no lo pensó dos segundos.  Sacó su Beretta y disparó a la mujer de latex blanco, sin pedir explicaciones.  Su entrenamiento así lo exigía.

El adiestramiento de Piscis había sido mejor que el de Johan.  Cuando oyó el sonido del gatillo ya ella estaba en movimiento.   El primer tiro impactó la cerradura de la celda.  Los tiros 2 y 3 en vez de darle a la chica lo que hicieron fue perforar la barriga del viejo Bernard.  Para cuando estaba dispuesto a soltar el cuarto disparo ya Piscis estaba volando con una patada al pecho de Johan que lo hizo dar par de pasos atrás, pero no lo tumbó. Piscis dio media vuelta y nuevamente se preparó para atacar.

Tal era la furia de Johan que soltó la pistola.  Quería destruir a esta perra, literalmente destrozarla usando sus manos, que rogara por su vida para el decirle que no esperara compasión.

Piscis no rogaría ni aunque no estuviera amordazada.  Pero este enemigo no sería fácil, era más fuerte y mejor entrenado que los otros dos.  Le superaba en peso y tamaño. Probablemente ya vendrían refuerzos al oír los disparos. Tenía que acabar con el.  Y pronto.

Johan soltó un puño que rozó la nariz de Piscis, pero finalizó en la pared.  Ella oyó el sonido de las falanges de su enemigo astillándose, probablemente facturadas.  Pero sintió la sangre correr sobre su mordaza en un hilo fino.  No es nada, pensó la chica.

Ese fue solo el comienzo. Ambos continuaron la batalla sin tregua, el soldado fallaba la mayoría de las veces pero su fuerza era tal que le estaba causando un impacto notable cuando lo lograba. La fortaleza física de Johan unida al cansancio de Piscis dificultaba que la agente de Fantomas pudiera terminar con este rival.

El guardia no estaba interesado en explicaciones que de todas maneras Piscis no podía dar.  Quería ver la sangre de la chica rodando por el piso de la celda.

Johan le conectó un puño en el estómago de Piscis que le sacó el aire y la envió al piso. La chica sabía que el guardia solo necesitaba un poco de suerte y podía acabarla. Piscis le dispara el único cuchillo que le quedaba, pero le da en el hombro en vez del corazón. El guardia ni se inmuta y va hacia la agente de Fantomas.  La chica se echa para atrás, acercándose a la celda.

El dolor del impacto del cuchillo lo único que logró fue aumentar la rabia de Johan.  Se quitó el cuchillo con placer, ahora tenía un arma para cortar de extremo a extremo a la maldita mujer.

Para cuando estaba presto a realizar la estocada final un sentimiento de absoluta tranquilidad embargó a Johan. Y no hizo nada más.

Piscis había tomado del piso el arma del difunto Hans,logrado impactar a Johan con dos tiros, uno en el corazón y otro en la frente.  Su muerte fue instantánea.

La agente de Fantomas se levantó con dolor.  La pelea había sido fuerte.  Secó la sangre de su nariz y buscó la llave para abrir la mordaza.  Un problema, la fina llave se había caído y durante la lucha alguien la había pisado y se había partido.  Mas mala suerte, el primer tiro de Johan había destrozado la cerradura, las chicas en la celda estaban atrapadas por ahora.

Piscis sabía que tenía que actuar rápido. Ni se preocupó por quitarse la mordaza. No había tiempo y no le hacía falta hablar para combatir. Le entregó a Cindy todas las armas de los soldados, solo se llevó el radio de onda corta.  No le gustaba pensarlo, pero ellas estaban mejor ahí por el momento.  Piscis sabía que necesitaba refuerzos para poder rescatarlas con éxito o terminar con Bella Julliet.

Al salir recogió el rifle AR-15 que había dejado en el pasillo.   El tiempo para sutilezas había acabado.

Según los comunicados de la radio Fantomas estaba en el patio interior, atrapado por el ejército de Bella Julliet.  Piscis sabía que ella sola no podría liberarlo, menos en las condiciones en que estaba, pero necesitaba más información. La chica se movía rápidamente por los pasillos del castillo.

La luz que iluminaba los pasillos era escasa. Piscis estaba acostumbrada a caminar en la oscuridad, pero no conocía el castillo.  Esto dificultaba sus planes.

Sus movimientos eran lentos pero continuos, siempre pegada a la pared.  Siempre con el rifle apuntando al frente.

De pronto oyó un ruido que la hizo parar.  ¿Pisadas? El ruido no se repitió.  ¿Lo había imaginado? Estaba segura de que no. Comenzó a moverse, pero mucho más lentamente, siempre pendiente a cualquier ruido inusual.

El ruido volvió, Piscis estaba segura.  Pero antes de que pudiera reaccionar en segundos su arma fue removida y sus manos agarradas por atrás.  Piscis trató de zafarse y no podía. La persona la había agarrado fuertemente. Otra persona estaba al frente suyo. Lo que seguramente era la fría punta de una pistola ahora estaba bajo su mentón. Lo más sorprendente era sabía que sus atacantes estaban al frente suyo, pero no veía a nadie.  Como era posible, no lo sabía.  Pero no dudaba de que su vida peligraba.

“¿Quien es?” preguntó una voz.

La persona armada tocó su cara. Luego pasó su mano por la frente de Piscis,  por la mordaza y finalizó  con sus pechos.

“¡MMFFF!”

La persona continuó acariciando los senos de Piscis y no dudó en contestar.

“Mmmm, por sus exquisitas proporciones diría que es una agente de Fantomas.  Y ahora es mi prisionera, que mucho nos divertiremos ¡ja, ja, ja!”

La sangre se le heló a Piscis. ¡Nuevamente capturada!

FIN CAPITULO 19

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El show de Fantomaz – Capítulo 18

Por Carlos Torres

EN EL CAPITULO ANTERIOR: Mientras Piscis sigue tratando de liberar a las prisioneras, Bella Julliet ha filmado la muerte de Reuben Wagner debido a un balazo de Fantomas.

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INICIO CAPITULO 18

La escena no podía ser más trágica.  Fantomas había disparado contra su doble, el actor Reuben Wagner, que ahora estaba tirado en el arenoso piso del patio interior del castillo Ludovic.  Las cámaras lo filmaron todo y continuaban activas.

“¡Asesino, Asesino! ¡Mataste a mi esposo!”  dijo Bella Julliet, abrazando el cuerpo ensangrentado de Reuben Wagner.

“Usted me obligó. Usted fue quien lo mató, no yo.  Y el no es su esposo” dijo Fantomas, tirando la pistola a un lado.

Las cámaras continuaban filmando.  Bella dejó a Wagner mientras se movíaa hacia donde estabn los guardias.  Fantomas se quitó la capa y la colocó sobre el cuerpo de Wagner, en señal de respeto.  Luego caminó hacia Bella, que parecía inconsolable.

La actriz finalmente se abalanzó contra Fantomas.

“Asesinaste a mi esposo. ¡Lo mataste y pagarás, Como que me llamo la Inspectora Gerardini!” dijo Bella mientras abofeteaba a Fantomas.

Está loca o esto es parte de su show, pensó Fantomas.  Los camarógrafos seguían filmando. Bella seguía golpeando a Fantomas.

Show o no show, había límites a lo que Fantomas estaba dispuesto a soportar. La separó de su cuerpo y la agarró por los hombros.

“¡Contrólese Madame!” gritó Fantomas.

“¡Ayuda, ayuda!” gritó Bella.

Oliver Trudeau era uno de los mercenarios que más quería patear a Fantomas.  Había peleado con su novia debido a que ella era tan fanática de la Amenaza Elegante que el día que iban a tener sexo por primera vez ella le había pedido que se pusiera una máscara de Fantomas.  Esa noche a Oliver le entró una furia tal que de un solo golpe la había dejado en un coma. Oliver estaba huyendo de la ley desde entonces, todo por culpa de Fantomas, según él.

El joven mercenario no dudó más, corrió hacia Fantomas y lo sorprendió con un puño a la cabeza que el ladrón apenas pudo esquivar.

“No sé quién es usted, pero mi problema es con ella.  Aléjese, no suelo perdonar agresiones en mi contra” dijo Fantomas.

En respuesta Oliver puso su puños al frente, su pose de boxeador delataba su intención.

“Me quitaste lo más que quería, ¡maldito!”

Fantomas coloca su pie izquierdo al frente y echa para atrás su puño en una posición de judo.

“Muy bien, si quiere una lección la tendrá, ataque si se atreve”

Oliver no necesitaba más invitaciones.  Su puño derecho fue directamente hacia la cabeza de Fantomas, pero el lo esquivó fácilmente. Así hizo con los sucesivos golpes que el joven trató de conectarle.  Habían demasiados soldados y prefería guardar sus energías.

Así estuvieron por varios minutos.  El mercenario Oliver trataba puños y patadas que solo conectaban el aire.  Parecía una danza más que una pelea. Con suerte el soldado se daría cuenta de la futilidad de esto, pensaba Fantomas.

De pronto un trueno retumbó el patio.  No venía del cielo. Oliver cayó, un tiro en la espalda lo despidió del mundo.

La pistola en las manos de Bella todavía tenía trazos de humo alrededor del cañón.

“Esta pelea era aburrida. Tuve que finalizarla por su culpa, Monsieur Fantomas” dijo Bella.

Su contrincante había sido asesinado por pura diversión. Ya Fantomas no podía controlar su furia.  La Amenaza Elegante se abalanza contra Bella para agarrarla y quitarle la pistola, lo que logró en segundos.

“¡No matarás a nadie más!” dijo la Amenaza Elegante.

“¡Sálvame Fantomaz!” gritó Bella.

En esos momentos un enorme hombre empuja a Fantomas como si fuera un muñeco de trapo. Las luces hacen que se forme un halo alrededor del gigante.  Tiene manoplas y rodilleras, con una sólida correa alrededor de su pantalón negro de cuero.  En su cabeza tenía una máscara negra, en su pecho desnudo lleva tatuadas una F y una Z enormes.

La Amenaza Elegante comprendió.   Se enfrentaría a la nueva versión de Fantomaz.

FIN CAPITULO 18

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